El hambre
es un caviar de muerte
en las ventanas
El hambre
es un fuego
que se derrite
lentamente
en las entrañas
El hambre
está sembrado
en el planeta
tiene raíces
de acero
jueves, 21 de junio de 2012
miércoles, 18 de enero de 2012
Colección "Los seres queridos"
sábado, 14 de enero de 2012
Pánicos pre-electorales
Pánicos
pre-eléctorales
Cuento publicado en Notiserrano 118
por Norberto García Yudé
(Historias, mitos y leyendas de los CUCHACARAS y sus numerosas andanzas)
Aquel soleado fin de semana se encontraba un grupo de POLITIMANOS, disfrutando de un pantagruélico y jugoso asado criollo en el country de uno de ellos. Conversaban sobre las nuevas leyes que les implantarían a los CUCHACARAS, cuando, de sopetón, apareció un enorme y peludo ESCOLLO, abría unas espantosas fauces y amedrentaba con sus garras afiladísimas, embozado en los pliegos de su siniestra infamia.
Aterrorizados, todos los comensales desbarataron la larga mesa. Volcando copas y botellas, tumbando platos y bandejas al suelo, corrieron empujando y entrechocándose como monigotes en la desesperación por huir.
–¡Agárrenlo!... ¡agárrenlo, hay que encerrarlo! –gritó uno.
–¡Que no escape, es un peligro…! –exclamó otro, a voz de cuello y con un chinchulín clavado en un tenedor todavía.
–¡¡¡Están equivocados, es un EMBROLLO!!!...¡Es un EMBROLLO!... –terció espantada una POLITIMANA concejal, con la servilleta enredada entre las piernas que en el vaivén de la corrida contrastaba con la papada que flameaba.
–¡Es un ESCOLLO, imbécil!!!!.... ¡no es un peligro!!! –intervino la de al lado, que además era vecina de banca, mientras trataba de ponerse una ojota que le habían arrancado en la confusión.
–¡Es EMBROLLO! –insistió.
–¡ESCOLLO!
–¡EMBROLLO!
–¡Basta! –gritó más alto que todos, imponiéndose en medio del caos, con voz de soprano apaleada, una de las cónyuges:
– ¡Ustedes están todos ciegos!!! –vociferaba histérica, mientras trataba de limarse una uña rota que se la había partido con tanta corrida y forcejeo– ¡Basta! ¡Basta! No ven nada, no ven nada!!!... ¿no se dan cuenta? Esto, es un FATO. ¿No vieron la lengua? ¿Y las zarpas? ¿Y el pelaje? ¿No vieron las zarpas color coima? …les aseguro que es un FATO macho!!!... por el tamaño se nota…
–¡Estúpida, la que no ve nada sos vos!!!... –gritó otra, que era la amante del consorte de la que había hablado antes –no es ningún GATO!!! ¡Dónde viste un GATO, sin cola, eh?
–¡Sorda!... el GATO sos vos!!!! FATO!!! FATO!!! dije FATO …! –aulló encolerizada, y en plena crisis nerviosa la de la uña rota.
–¡Terminenla de una vez!!! No nos peleemos entre nosotros ahora! Aunque sea por una vez!!! –exclamaron ellos a coro, tratando de lograr la unidad –sea lo que fuere debemos deshacernos de él…!
–…ocultarlo… taparlo… encerrarlo… CORRUPTARLO…–continuó diciendo uno de los veteranos, en un intento vano por conservar la calma general.
No hicieron a tiempo.
En medio del terrible caos, un tropel, o una jauría, o una manada, o una piara, o una tropilla, o una torada, o un hato, o un rebaño… o un cardumen… no; cardumen no, en fin, una multitud de ESCOLLOS aparecieron en estampida partiendo la fiesta en dos, destruyendo, ahogando y arrasando todo a su paso, para huir luego hacia el horizonte, hacia la mañana, para desaparecer luego, dejando a su paso, completa desolación y absoluto silencio.
Como testigos del desastre, quedaron dispersos en hermosa tranquila y absoluta soledad, los cadáveres de los POLITIMANOS, esperando resucitar, con un poco de suerte, dinero de por medio y viento a favor, en las próxima elecciones nacionales.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Con Reyna Carranza y José Luis Thomas
Con Cristina Bajo y José Luis Thomas
En la 7ma. Feria del Libro de Alta Gracia, con Cristina Bajo y José Luis Thomas.
Compartimos una charla de amigos frente a una sala repleta de un público entusiasta y atento.
Hablamos del hecho creativo en la literatura y de la génesis de su obra.
La charla derivó en recordar a queridos escriores amigos en común con quienes compartimos tantos momentos de la vida.
Al finalizar el público le hizo numerosas preguntas a Cristina que respondión con gran soltura y encanto. Luego firmó ejemplares de sus libros.
jueves, 23 de junio de 2011
¿Tendida así?
Cuento publicado en Notiserrano 114
por Norberto García Yudé
—…tendida así… entre la tierra y el cielo. Quiero seguir tendida, mirando pasar las nubes, sintiendo bajo mi espalda y mis caderas la tierra fértil, la tierra suave y tibia… las briznas suaves, aplastadas, húmedas, del pasto, acariciando mi piel…
Mi vestido de algodón azul, floreado, apenas roza… mi cuerpo… mientras esa hormiguita se afana en trepar a mi pie izquierdo descalzo, libre, atrevido… ¡Santo Dios!... ¡qué maravillosa es la naturaleza!!!... ¡cuánto verde, qué hermoso se ve desde aquí el sembradío, los trigales… aquel grupo de cipreses de espaldas al viento. El río serpentea en cámara lenta, y desde aquí, parece una cinta plateada… y los pájaros, amo los pájaros…
¡Ohhh!!!... allí va una bandada de cigüeñas, ¡qué espectáculo, qué bellas son! Siento vibrar mi ser y palpitar mi corazón de emoción en contacto con el paisaje, tendida así, de cara al cielo. La brisa suave juega con mi cabello. Mis formas de mujer, mis sentidos de mujer se agudizan…
Tendida así, bajo este tibio sol de primavera. Parece que se oyen romper los brotes de las plantas, la tierra entera clama su canción de amor, de su infatigable ciclo de reproducción. Igual que mi ciclo de mujer, también yo daré a luz alguna vez… vivir aquí… entre estos árboles… sería maravilloso, una interminable conjunción con la naturaleza… mirando siempre este cielo traslúcido, transparente, disfrutando esta serenidad con que me embriaga el paisaje y…
—Analía, Analía… ¿dormís? —susurro la enfermera abriendo con suavidad la puerta.
—Ehhhh… no… no tenía los ojos cerrados nada más. No la oí entrar.
—Bueno está bien, es la hora de la medicación y también debo controlar el pulmotor.
por Norberto García Yudé
—…tendida así… entre la tierra y el cielo. Quiero seguir tendida, mirando pasar las nubes, sintiendo bajo mi espalda y mis caderas la tierra fértil, la tierra suave y tibia… las briznas suaves, aplastadas, húmedas, del pasto, acariciando mi piel…
Mi vestido de algodón azul, floreado, apenas roza… mi cuerpo… mientras esa hormiguita se afana en trepar a mi pie izquierdo descalzo, libre, atrevido… ¡Santo Dios!... ¡qué maravillosa es la naturaleza!!!... ¡cuánto verde, qué hermoso se ve desde aquí el sembradío, los trigales… aquel grupo de cipreses de espaldas al viento. El río serpentea en cámara lenta, y desde aquí, parece una cinta plateada… y los pájaros, amo los pájaros…
¡Ohhh!!!... allí va una bandada de cigüeñas, ¡qué espectáculo, qué bellas son! Siento vibrar mi ser y palpitar mi corazón de emoción en contacto con el paisaje, tendida así, de cara al cielo. La brisa suave juega con mi cabello. Mis formas de mujer, mis sentidos de mujer se agudizan…
Tendida así, bajo este tibio sol de primavera. Parece que se oyen romper los brotes de las plantas, la tierra entera clama su canción de amor, de su infatigable ciclo de reproducción. Igual que mi ciclo de mujer, también yo daré a luz alguna vez… vivir aquí… entre estos árboles… sería maravilloso, una interminable conjunción con la naturaleza… mirando siempre este cielo traslúcido, transparente, disfrutando esta serenidad con que me embriaga el paisaje y…
—Analía, Analía… ¿dormís? —susurro la enfermera abriendo con suavidad la puerta.
—Ehhhh… no… no tenía los ojos cerrados nada más. No la oí entrar.
—Bueno está bien, es la hora de la medicación y también debo controlar el pulmotor.
sábado, 11 de junio de 2011
Verduritas
De mi libro "Lucero...árbol"
La calesita vegetal que en torno mío gira, sonríe y me mira con ojos extraviados porque siempre que entro a los mercados reaparece mi humor vegetariano.
Me deslumbro en sueños
sobre un colchon de zanahorias ateridas
despierto el mundo de tímidos repollos
que enrollados retoman su redonda vida
y zapallos pequeños y arrugados
consultan a melones impávidos
amarillos ante el loco aparecido
alcahuciles prehistóricos en actitud
de vuelo reprimido con su millar
de plumas recogidas acechan desconfiados
los tomates porfían de todas partes
sus primorosos rubores de esmalte.
Y quisiera llevármelos a todos
hundirme en abrazos de ternura
disfrutar los aromas apretarlos
acariciarlos susurrarles que ellos
también son creación prodigarles
un beso universal en vez de masticarlos.
En medio de la danza loca
que a ritmo vegetal bailamos
maquivélicos horizontes de apio
praderas de acelga y de lechuga
barricadas de todas las verduras
me confunden con otro.
El desorden de arco iris centelleante
de mares descollantes desatados
y diminutos soles enhebrados
de enrojecidas y rosadas lunas
que en vértigo botánico destejen la rutina
por las esquinas del mercado
inundaron mis ojos con su gracia mil
retomo apaciguado un poco la cordura
vuelvo al punto inicial de mi aventura
aunque mareado entre sereno y embrujado
le pido al verdulero
un
poquitín de perejil!
La calesita vegetal que en torno mío gira, sonríe y me mira con ojos extraviados porque siempre que entro a los mercados reaparece mi humor vegetariano.
Me deslumbro en sueños
sobre un colchon de zanahorias ateridas
despierto el mundo de tímidos repollos
que enrollados retoman su redonda vida
y zapallos pequeños y arrugados
consultan a melones impávidos
amarillos ante el loco aparecido
alcahuciles prehistóricos en actitud
de vuelo reprimido con su millar
de plumas recogidas acechan desconfiados
los tomates porfían de todas partes
sus primorosos rubores de esmalte.
Y quisiera llevármelos a todos
hundirme en abrazos de ternura
disfrutar los aromas apretarlos
acariciarlos susurrarles que ellos
también son creación prodigarles
un beso universal en vez de masticarlos.
En medio de la danza loca
que a ritmo vegetal bailamos
maquivélicos horizontes de apio
praderas de acelga y de lechuga
barricadas de todas las verduras
me confunden con otro.
El desorden de arco iris centelleante
de mares descollantes desatados
y diminutos soles enhebrados
de enrojecidas y rosadas lunas
que en vértigo botánico destejen la rutina
por las esquinas del mercado
inundaron mis ojos con su gracia mil
retomo apaciguado un poco la cordura
vuelvo al punto inicial de mi aventura
aunque mareado entre sereno y embrujado
le pido al verdulero
un
poquitín de perejil!
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